El discipulado no es algo que se desarrolla gradualmente. ¡No tiene nada que ver con crecimiento! El discipulado es una decisión radical de la voluntad, que viene de esta insatisfacción santa del corazón, que entiende que no importa nada más en el mundo que la voluntad de Dios. Esto llevará a una persona a negarse a sí misma y tomar su cruz cada día para seguir gozosamente a Jesús. Dado que esto no es cuestión de crecimiento, sino una decisión, se puede convertir en discípulo el mismo día en que se nace de nuevo. Esto es exactamente lo que hicieron los primeros cristianos. Antes de que el sol se pusiera sobre ellos ese primer día, habían decidido estudiar la Biblia constantemente, viviendo en compañerismo, compartiendo el pan y las oraciones, habiendo también decidido el vender todas sus posesiones y bienes. Nadie tenía que suplicar a estos primeros cristianos que dieran el diez por ciento de algo, porque ellos, desde el primer día, daban el cien por ciento de todo. (Hechos 2:44,45) Amigo, este es el patrón del discipulado dado por el Espíritu Santo en el nacimiento de la iglesia.



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