La única salvación que tienen los creyentes, de la deshidratación espiritual y de convertirse en un cadáver religioso andante, es el discipulado. Solamente los discípulos permanecen en Jesús. Jesús dijo, "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto... El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden." (Juan 15:5,6) ¡La vida egoísta no puede ni podrá permanecer en Jesús! Fuera del discipulado no existe vida, sólo muerte y desastre inminente y eterno.



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