El hogar no es un infierno pasajero; es anticipo al gozo de la gloria.
Es vivir rodeado de la escoria vislumbrando un cielo siempre abierto.
Es un álbum, un diario, una historia; es diadema de olivos y laureles que adorna majestuosa nuestras sienes en el mismo pedestal de la victoria.
Es cascada de risas de alegría; es riachuelo que corre transparente, es la brisa que el mar, serenamente extiende por la playa y la bahía.
Es un refugio clavado en una Roca; es un canto al dolor, es sinfonía, es verso, es canción, es poesía, y es un beso en la frente y en la boca.
El hogar no es un campo de batalla, no es cañón, ni es cuchillo, ni es espada; es un salmo al amor, bandera blanca, un faro de luz, risueña playa.
Es un lugar de triunfo y de victoria, es resplandor de sol, rayo de luna, el arrullo y poema de la cuna y antesala del cielo y de la gloria.
Jonathán Mateos García


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