ESPAÑA: EVANGÉLICOS ENTREGAN PREMIO DE "AGRADECIMIENTO PROTESTANTE"

El “Premio Unamuno amigo de los protestantes” se entregará este próximo 5 de febrero de 2014 en Madrid a Alberto Ruiz-Gallardón, siendo el octavo galardonado por parte del diario Protestante Digital con esta distinción. Está anunciado que asistan al mismo diversas personalidades políticas, así como representantes evangélicos. Además del premiado, participarán con voz en el acto Pablo Martínez-Vila, Amable Morales, Elisabet Rodríguez, Juan Antonio Monroy, Pedro Tarquis y Jaume Llenas.

 

España
Este premio surgió en el año 2006 como una iniciativa de agradecimiento. “Normalmente los colectivos estamos reivindicando y pidiendo cosas que entendemos que nos corresponden”, explica Pedro Tarquis, director de la entidad protestante. “Por eso, queríamos ser agradecidos a aquellos que han sido sensibles a nuestra situación o a nuestras necesidades y nos han ayudado, por supuesto, desde fuera de la fe evangélica”, explica.

 

El Premio Unamuno, por tanto, se entrega a una persona o una entidad que no sea evangélica y se haya destacado por su defensa de la libertad religiosa o la cultura protestante. “Consideramos que es un testimonio de cara a la sociedad, y también es un reconocimiento a una nación en la que a pesar de las dificultades hay personas que nos están ayudando”, añade Tarquis.

 

Premio a Alberto Ruiz-Gallardón
Las razones que han llevado al jurado del premio Unamuno a concederlo a Alberto Ruiz-Gallardón surgen de un momento histórico relevante para los evangélicos en España. “Hace casi 20 años se firmó el convenio entre el Consejo Evangélico de Madrid y la Comunidad de Madrid”, recuerda Tarquis.


Eran momentos en los que aún desde la Administración autonómica no existían pasos concretos hacia el reconocimiento de la realidad evangélica. De hecho “era la primera vez que una Comunidad autónoma de Madrid firmaba un convenio con los evangélicos, y costó muchísimo”, explica el director del diario. “Había miedos, reticencias... pero Gallardón apostó decididamente por firmarlo – explica Tarquis, que participó de las negociaciones para la firma del convenio -. Además se dotó económicamente, algo que ha permanecido hasta el día de hoy, lo que no ha ocurrido en ninguna otra Comunidad Autónoma en España”.


El actual ministro de Justicia también mostró entonces sensibilidad hacia otras minorías religiosas – judíos y musulmanes - con las que se suscribieron acuerdos.(a lo que se añade dotar de sede a la Casa Sefarad, y la nacionalidad española a los descendientes de los sefarditas) En la trayectoria de Alberto Ruiz Gallardón destaca esta sensibilidad hacia estos colectivos, “siendo un defensor de la convivencia entre religiones” reconociendo “que España no sólo tiene católicos, agnósticos y ateos”.


Aunque el premio se entrega en medio del tenso debate político general que existe en España, y en concreto en torno a la ley del aborto promovida por el actual ministro de Justicia, considera Pedro Tarquis que es un hecho circunstancial. “El premio se concedió a mediados del pasado año, y se entrega ahora. Por otra parte, en España somos muy pasionales en cuanto a nuestras reacciones hacia ciertas políticas, pero debemos saber valorar a las personas, con las que se puede coincidir o no en cualquier tema, por lo que entiendo que no se debe mezclar en este debate en concreto”.


Por otra parte, Tarquis ha destacado el hecho de que Gallardón acuda a un acto evangélico por primera vez como Ministro de Justicia, “algo notorio, querer recoger personalmente este premio”, lo que implica un reconocimiento también al mismo galardón.


“Los actos – expresa Tarquis - reflejan la realidad de un país, y un acto como éste, ante la discriminación que hemos sufrido en el pasado, muestran que hemos avanzado, que ahora vivimos una convivencia con el que piensa diferente. Lo que hace el premio es consolidar que es posible la convivencia en diferencia, que es una de las cosas que más nos falta en España. Parece que siempre todos tenemos que pensar de la misma forma, pero debemos ser capaces de llegar a convivir, de fomentar la confrontación dialéctica, pero no personal. Este acto ayuda a consolidar esa convivencia de respeto mutuo, sea cual sea nuestra creencia religiosa”.

 

Fuente: Protestante Digital

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